viernes, 16 de marzo de 2012

Para qué creer en la vida...



Para qué creer en la vida
si no me grita al oído que vale la pena.

Para qué tener fe
si la duda no cesa de susurrarme.

Para qué creer en Dios
sino creo en mí misma.

Para qué confiar en ellos
si a cada paso dejan huellas de mentira.

Para qué creer en mí
si esta existencia es tan débil,
tan nimia como el polvo del que he venido
y al cual volveré.

Para qué temerle a la muerte
si desde el día en que nací
me he ido muriendo.

La existencia, el dolor, la ausencia de tanto
y de otros
sólo me lleva como remedio al cuestionamiento,
a seguir un camino incierto,
dejando como único rastro

bocanadas de humo.

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